Podría ser la primera evidencia de la existencia de un “planeta bebé”

Un grupo de investigadores del Observatorio Europeo Austral (ESO) ha descubierto, a partir de las observaciones realizadas con el Very Large Telescope (VLT), las primeras señales del nacimiento de un sistema estelar.  Un denso disco de polvo y gas que, tal y como apuntan desde el ESO a través de un comunicado, parece indicar el lugar de formación de un “planeta bebé”.

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En concreto, el grupo de astrónomos ha detectado una estructura espiral prominente con un “giro” que determina el sitio donde se podría estar formando un planeta. A pesar de que a día de hoy se han descubierto miles de exoplanetas, tal y como explica el director de la investigación Anthony Boccaletti, por el momento no se conocen demasiados detalles sobre la formación de los mismos. Por esa misma razón, desde el ESO reconocen que es una oportunidad idónea para conocer nuevos detalles sobre ella.

“Necesitamos observar sistemas muy jóvenes para capturar realmente el momento en que se forman los planetas”

Hasta la fecha, los astrónomos sabían que los planetas nacen en discos polvorientos que rodean a estrellas jóvenes, como AB Aurigae, cuando el gas frío y el polvo se agrupan. Sin embargo, nunca habían presenciado indicios del nacimiento de uno de ellos hasta ahora, tal y como cuenta Boccaletti: “Necesitamos observar sistemas muy jóvenes para capturar realmente el momento en que se forman los planetas”. 

En estas imágenes, compartidas recientemente por el observatorio, podemos ver una asombrosa espiral de polvo y gas alrededor de la estrella AB Aurigae. Una espiral que, tal y como explica Emmanuel Di Folco de Astrophysics, señala la presencia de planetas bebés como el que se podría estar formando en la constelación de la Auriga.

Los indicios que apuntan hacia la formación de un nuevo planeta: estos son los patrones

Según explican los investigadores, la onda se transforma en un brazo espiral a medida que el planeta gira alrededor de la estrella central. En la imagen presentada por el observatorio, la región amarilla espiral que se ve cerca del centro que destaca por su intensidad podría ser uno de esos puntos de perturbación en el que el equipo cree que estaría naciendo un nuevo planeta. Por esa misma razón, desde el observatorio seguirán monitorizando la formación de este nuevo planeta para descubrir nuevos detalles sobre el mismo.

El avance en el campo de la observación está ayudando a conocer cada vez más detalles sobre el universo que nos rodea. Y el futuro pinta esperanzador. Desde hace varios años, la ESO trabaja en un Telescopio Extremadamente Grande de 39 metros que ayudaría a los astrónomos a obtener vistas aún más detalladas de los planetas de formación. Una nueva herramienta que podría ayudarnos a entender más sobre el origen de la Tierra y, por consiguiente, de la humanidad

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