“Si miro a la masa, nunca voy a hacer nada. Si miro a uno, sí”.

Estas son las palabras de una mujer cuyos actos de caridad y bondad le ganaron la santidad: la Madre Teresa.

Ejemplifican uno de los aspectos más desconcertantes de la respuesta humana a las situaciones difíciles que atraviesan los demás: si bien la mayoría de nosotros asumimos una sola muerte como una tragedia, nos resulta difícil responder de la misma manera cuando se trata de la pérdida de vidas a gran escala.

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Con mucha frecuencia, estas muertes se convierten simplemente en una estadística.

Los millones de vidas que se pierden en desastres naturales, guerras o hambrunas, por ejemplo, se vuelven un número demasiado grande como para entenderlo

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