Incendios en Oceanía, plaga de langostas en África, protestas raciales en América del Norte y pandemia de coronavirus a escala global. En solo seis meses, 2020 experimentó suficientes conflictos y catástrofes como para ocupar a los historiadores durante décadas.

A esa larga lista de acontecimientos se ha sumado en las últimas semanas una nueva e inesperada preocupación: los reportes de avistamiento de ovnis en diversos lugares del mundo.

A finales de abril, el pentágono publicó 3 videos de objetos voladores no identificados obtenidos entre 2017 y 2018. Tan solo la semana pasada, un extraño objeto desconocido con forma de globo apareció en Japón. E investigadores de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido, publicaron días atrás un artículo en el que estiman que existen 36 civilizaciones extraterrestres en la Vía Láctea.

Para Ricardo González, uno de los principales investigadores de esta temática, el aumento de avistamientos de ovnis durante este año es inevitable: “Es algo que se ha estudiado bastante, en circunstancias históricas muy particulares siempre han aparecido”.

González, nacido en Lima, Perú, en 1974, ha escrito 20 libros sobre el fenómeno ovni, muchos de ellos publicados en el sello Ediciones Luciérnaga, de Grupo Planeta. Según su relato, los reportes de ovnis se multiplican en “momentos álgidos y dramáticos” de la historia humana, como la II Guerra Mundial -cuando pilotos del ejército reportaron naves desconocidas que bautizaron foo fighters– o la actual crisis sanitaria .

“Descartando observaciones que tienen explicación, como los satélites Starlink que muchos han confundido con ovnis, existe un porcentaje de casos que no pueden explicarse”, subraya el experto.

Encuentros cercanos

El interés de González por los ovnis comenzó a sus 14 años, cuando afirma haber visto un objeto desconocido en su Lima natal. “Me llamó la atención porque la prensa habló del tema y pude constatar que no lo había visto solo yo”, cuenta.

Cuando más adelante esa pasión lo convirtió en referente del tema extraterrestre en los medios, González fue despedido de su trabajo de oficina y decidió dedicarse exclusivamente a la investigación de estos fenómenos. “Tengo más preguntas que respuestas, pero en las preguntas está la clave”, admite.

Su búsqueda lo llevó a diferentes países del mundo y a trabar amistad con el fallecido Fabio Zerpa, el mayor especialista en la temática ovni del país, e incluso con el exastronauta Edgar Mitchell, el sexto hombre en pisar la Luna y otro ferviente estudioso del tópico extraterrestre.

Durante uno de sus viajes a Buenos Aires conoció a Sol Sanfelice, una artista plástica argentina con la que se casó y estableció en Capilla del Monte, Córdoba, cerca del Cerro Uritorco, considerado por mucho el epicentro del estudio ovni en ese país. “Es uno de los lugares más conocidos del mundo en este campo”, sostiene González.

Allí, buscan fundar un “centro de la paz” que celebre las enseñanzas de Nicholas Roerich , el pintor y filósofo ruso detrás del Pacto Roerich, un tratado sobre la Protección de Instituciones Artísticas y Científicas y Monumentos Históricos promulgado por los Estados Unidos y la mayoría de las naciones que integraban la Unión Panamericana (la entidad que antecedió a la OEA) en abril de 1935.

González entiende que mucha gente se resiste a la idea de que exista vida inteligente en otros planetas. Para los convencidos y los escépticos, el especialista tiene un mismo consejo: “Es importante no creer, sino investigar, ya que la creencia se basa en la fe”.

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